Dia 5: Y volvemos al Bosque Petrificado
No sé como ni por qué pero me despierto y ya Beto está levantado, vestido, bañado y peinado! Teniendo en cuenta que se despertó hace como dos horas y nos dejó descansar un poco mas. Mientras Charly se pega el baño matutino aprovecho para remolonear un poco mas y dilatar el momento de levantarme que tan abrigadito lo estaba pensando abajo de las frazadas.
Preparamos todo, salimos al frio patagónico que nos pega de sopetón esperando que Charly encienda y saque la camioneta. Hoy nos espera un díalargo de a ratos muy extensos en ruta comiendo kilómetros de tramos uniformes sin casi mucho de distracción geográfica. Desde esta parte para abajo es un desierto rutinario con algunos atisbos de pendientes y declives por apenas unos ratos que no alcanzan a sacar la modorra de un ritmo constante.
Al salir nos encontramos nuevamente con el desvió producto del tramo de ruta 3 accidentado, lo que nos dirige por una meseta preparada para un trafico seguramente menor y turístico, con algún mirador en la altura, lo que n0s permite otra mirada de la ciudad desde lo alto de una ciudad con pronunciados desniveles naturales.
Desayuno en la YPF y seguimos camino pasando por Caleta Olivia, su monumento al petrolero, seguimos por la hermosura de azules profundos del mar de Rada Tily y entramos en subidas y bajadas de las mesetas que nos tapan y destapan los oídos en forma casi tan continua como la velocidad crucero del viaje.
Luego de una par de horas encontramos la entrada para una maravilla que queremos volver a experimentar, el parque nacional bosque petrificado. Unos 15kms para adentro del continente donde volvemos a ver las formaciones exóticas para nosotros de mesetas y sierras de diferentes colores de materiales depositados, algunos guanacos que huyen del borde del camino apenas nos escuchan y plantas que se ven duras y ásperas en su aspecto, casi como una identidad del desierto. Piedras de diferentes colores, algunas volcánicas con un tono oscuro que no se encuentran más que en estas zonas.
Terminada la excursión y ahora si, nos espera el camino largo, mucho mate, facturas, charlas, silencios largos interrumpidos únicamente por el sacudón que produce algún gran camión que viene del lado contrario y nada mas que uno mismo mirando la linea del horizonte o algunos guanacos cada tanto, quizás algunas ovejas, con suerte.
Ya se empieza a esconder el sol y Rio Gallegos empieza a acercarse. Por alguna razón siempre tengo la sensación de que el frio que hay acá es mas fuerte que en cualquier otro lado de la Patagonia, no sé si quizás es el primer frio crudo que uno siente o qué cosa natural puede darse, llegamos al sitio concertado para hospedarnos, acomodamos las cosas y salimos a buscar algún para comer y terminar mas tarde a la noche bien arropaditos debajo de varias frazadas. Mañana iremos por el cruce a la isla.
Comentarios
Publicar un comentario