Dia 10: 12hs de viaje, hielo, nieve y frio saliendo de la isla


 Esta vez a la mañana hubo que despertarse tempranito ya que el salto a Calafate, cruzando chile para navegar el estrecho de Magallanes y salteando Rio Gallegos por el costado iba a ser extenso y no queríamos estar apurados por el tiempo. Así que un poco antes de las ocho, ya cargado todo el equipaje y con frio de 1° en la isla, emprendimos la despedida de Ushuaia. 

El tiempo parecía medianamente agradable al amanecer pero una vez que comenzamos a atravesar las montañas ascendiendo lentamente por la ruta, la temperatura iba bajando y las nubes cerrando la visión apresuradamente. Este camino lo hemos hecho las otras veces con sol y resulta muy lindo, tomar las curvas, contra curvas y disfrutar el paseo entre los picos. Pero esta vez estaba un poco mas intenso. Las nubes producían una merma en la visión bastante importante y no llegábamos a ver entre medio de la nube a no mas de 30 mts de distancia o quizás menos. Teniendo especial cuidado de advertir en el piso si se trataba de asfalto mojado o el traicionero hielo. Lo que produjo que cada vez disminuyéramos paulatinamente la velocidad hasta encontrarnos en una serie de giros a izquierda y derecha totalmente cubiertos de hielo y nieve, lo que provoco que ninguno de los tres por espacio de varios minutos largos e interminables apenas respiráramos, manejando instintivamente con la mente y tratando de advertir si la camioneta se desplazaba de cola hacia los lados, lo que nos estaría advirtiendo del peligro de resbalar en semejante pendiente. 

Al rato de andar y ya despejada la escarcha blanca del camino, pudimos recomenzar la charla respirando normalmente y empezar a disfrutar de la despedida tal como había sido el comienzo de la entrada, con nieve cayendo copiosamente aunque sin tanta visión del camino, un entusiasmo para nosotros que no lo vemos habitualmente.

Al continuar el viaje nos dimos cuenta de que las condiciones meteorológicas hoy no nos acompañaban mucho, la lluvia persistía constante, lo que hace algo incomodo el manejo y provoca que todo alrededor sea de una gris parejo. Teníamos la idea de un tramo después de pasar por Tolhuin pudiéramos entrar al camino que lleva al barco encallado al borde de la playa, un sendero de tierra que leva algo menos de una hora en la camioneta pero por las condiciones de lluvia realmente no advertimos donde estaba la entrada y con este clima nos iba a resultar casi imposible llegar. Así que directo camino a Rio Grande, detenernos a desayunar unos buenos cafés con leche con medialunas y seguir hacia el paso por Chile para cruzar en la balsa el Estrecho de Magallanes.

Llegamos y esta vez no tuvimos tanta suerte, hacia un rato se había ido en camino a la otra orilla, así que a esperar dentro de la camioneta la llegada de la otra balsa, admirar el tetris que arman para embocar semejantes camiones, camionetas y autos, cruzar el estrecho y ya comenzar el camino de vuelta al continente bajo el agua cayendo en forma continua.

Luego tuvimos horas de ruta, lluvia, ruta, lluvia y así hasta alcanzar las cercanías de Calafate, el que nos recibió con un manto blanco increíble que nunca habíamos visto, una llanura con algunas elevaciones de nieve por donde se mire a la redonda, salvo el pavimento despejado. Un paisaje que disfrutamos con la luz naranja furioso del sol ocultándose entre las rendijas de las persianas de nubes en el horizonte.


Finalmente luego de 12 horas de viaje, el ultimo tramo de noche en la ruta que serpentea incansable, pudimos ver las luces a lo lejos de la ciudad notando el notable crecimiento que había tenido desde la ultima vez que estuvimos. Llegar, dejar las cosas y salir muy contentos y helados del frio hasta La Lechuza, un lugar que nos gustó mucho la ultima vez que estuvimos y queríamos repetir. Opíparos y redondos volvimos tirando humito de la respiración en el aire para poder descansar hasta mañana.


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